martes, 18 de marzo de 2008

DE LAS MENTIRAS Y OTRAS VERDADES (el inicio)

Podría ser cierto que la verdad es algo concreto e inamovible, pero no es menos cierto que nuestra persepción para comprenderla en su totalidad es muy limitada, por lo que aunque no nos damos cuenta, lo que hoy damos como algo obvio y sin lugar a dudas, en primera, es el resultado de muchas supersticiones, deducciones, creencias, experiencias, experimentos, análisis, teorías, etc., que se han ido moviendo en el tiempo, incluso algunas de nuestras verdades actuales son una mezcla de los retazos de cada proceso; como decir sin mostrar es como prometer sin tener intención de cumplir, iniciaremos con un tema que ha comido los cerebros de los más grandes próceres del conocimiento, la reproducción humana.

Por consideraciones "morales" y religiosas, los grandes médicos de la antiguedad y de la edad media obtenian conocimientos sólo de la observación, por dentro y por fuera, de los animales; no les quedaba otra opción, puesto que el cuerpo humano, vivo o muerto, era algo sagrado para los pueblos occidentales. Recien por el año 1.306 el médico Mondini de Bolonia se atrevió a disecar clandestinamente un cadáver humano. Bajo este marco surgieron a través de la historia muchas teorías sobre la forma en que se consevía un nuevo ser humano; así tenemos conclusiones interesantes como la del que se considera el primer biólogo del Occidente, un médico de la escuela pitagórica llamado Alcmeón, que se supone vivió hacia el año 520 a. de J.C., que de mucho disecar animales descubrió que todos los órganos de los sentidos están unidos al cerebro por medio de nervios y sobre reproducción hizo dos breves observaciónes, la primera, que la clara de huevo de las aves corresponde a la leche materna de los mamíferos; y segundo que el feto humano es alimentado por la madre no sólo a través del cordón umbilical, sino también a través de los poros de la piel.

Sin embergo una gran discusión se generó con respecto a como se forma el sexo del nuevo ser; para Empédocles, los niños se originaban en una matriz más caliente y las niñas en una matriz más fría. En cambio para Anaxágoras dependía de los cuernos uterinos, que los niños se originaban del derecho y las niñas del izquierdo (por cierto al parecer para la mente occidental el lado izquierdo es femenino). Para Aristóteles era más bien una cuestión de temperatura, decía que el calor representa energía y virilidad, por consiguiente los hombres jóvenes, de sangre ardiente y vigorosos engendran mayor número de hijos hombres, mientras los padres de edad avanzada, más fríos traen al mundo principalmente niñas, pero que los maridos mayores tenían una esperanza de tener varones y eso era teniendo las relaciones sexuales en época de frío. Y esto porque para Aristóteles (considerado el padre de las Ciencias Naturales), la mujer no cumplía un papel activo en la formación del nuevo ser, si no más bien que durante la fecundación que era la unión del semen que no era otra cosa que sangre cocida con la sangre de la menstruación femenina, el semen daba la forma y la sangre de menstruación era la masa que moldeaba; decía, lo masculino es activo, es movimiento, creación, es el acto de dar forma, en cambio, lo femenino es pasivo, es materia que está aguardando a ser modelada. Para las damas que no están de acuerdo con esto, no se preocupen, hoy en día, tenemos otra verdad.

...................Continuará

1 comentario:

Fab dijo...

Un interesante y ameno artículo sobre la medicina humana y el afán de muchos por ver las cosas desde su perspectiva en su tiempo.

Es como en todo, siempre queremos ver las cosas con nuestra particular "verdad" que no es más que una relatividad adornada de nuestras experiencias, ignorancia y mentirillas... Nadie es dueño de la verdad absoluta y como otro simple mortal que soy mi comentario es una relativa "verdad" jejeje. Esperaré la siguiente parte del artículo q esta buenísimo!

Abrazos.