Algunos sabios, y otros que no lo somos tanto, afirmamos que "cada día es una nueva oportunidad para aprender", y la primera inquietante pregunta que me surge de este postulado es si es real lo de oportunidad, o sería más acertado decir, "cada día inevitablemente e ineludiblemente, algo aprenderas", que sea útil o no, que aumente tu pericia o experiencia en algo o no, que abone tu cultura o endulce tus días o no, eso dependerá de no dejar demasiado al azar lo que aceptas, admites o ves a tu alrededor en un día común como hoy, que puede parecer inofencivo y sin la menor gota de algo nuevo para aprender; mi segunda y última inquietud sobre esta aseveración, es si dentro de nuestro cerebro no existe un sistema de auto protección que te permita desaprender alguno de los que consideres inútiles aprendisajes obligados, algo así como una tecla, "delete", muchos afirman que sí, pero esto es real, o solo se trata de la negación de lo que aunque sabes ya no quieres saberlo, pero aún sigue ahí. En fin, puede que dé lo mismo.
Hoy me desperté con unas terribles ganas de aprender cosas bonitas, de vivir y percibir el lado azul del mundo, pero ¿ y qué hago con lo que inevitablemente pueden captar mis sentidos y no va muy de acuerdo con este objetivo?, por ejemplo, hoy aunque desperté con suaves pensamientos, escuché (sin yo quererlo) que hasta en el deporte la gente ve a la violencia como una forma "aceptable" o propia o válida, de expresarse por su equipo de fútbol favorito no tiene una buena temporada, luego cuando me dije, pero en fin, no es una muestra valedera de la humanidad, y entonces como bofetada para éste mi día, me entero que por fin, al parecer, los Israelíes se cansaron de mantener la ofensiva en la Franja de Gaza, pero que luego de tres semanas que duró la ofensiva que concluyó el 17 de enero, fueron destruidas más de 14.000 casas, 219 fábricas y 240 escuelas y aunque la buena noticia es que al rededor de 70 países se están reuniendo para recaudar US$2.800 millones para la recontrucción de la Franja de Gaza, esto en realidad no asegura que no vuelva a ocurrir que los señores superpoderosos o superpolvorosos (de pólvora), vuelvan ha destruir, y por supuesto no me refiero sólo a los Israelíes.
Tal véz la solución más práctica y deseadamente practicable, sea la que suena más patética, la actitud positiva, al final es posible que si generamos una masiva corriente positiva, de pensamiento constructivo, poco a poco se logre que se vean mejor las soluciones que los preceptos, o los intereses mortalmente inmediatistas y cortitos (lo que dura la vida del interesado de turno). Aunque no podemos cambiar las noticias tristes podemos generar o difundir las buenas, o por lo menos, por hoy, sonreir a quien necesite una sonrisa.
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