“Hay verdades, que lo son por sí solas, la mayoría
son mentiras ascendidas al rango de verdad para tranquilizar la conciencia de
los que creen en ellas.”
Sixto
Angulo
En realidad más
por lo vivido que por lo sabido, he llegado a pensar que las mentiras son una
extraña necesidad humana, tal vez para refrescar su realidad con pequeños
espacios de inexistencia que juegan a creer, esta necesidad parece ser
bilateral, es decir tanto de crearlas como de recibirlas. Existen las mentiras
nefastas y perjudiciales, como las que crean desconfianza y causan dolor, pero
existen de muchos otros tonos y colores, por ejemplo, las promesas románticas,
ambos enamorados saben consciente o inconsciente que la realidad a la que se
verán obligados en algún momento a seguir, les arruinará la mayoría de sus
fantasías actuales, pero es lindo flotar en imposibles, posibles aunque sea por
un momento en nuestro corazón. Los cuentos, leyendas y novelas son manojos de
mentiras que se venden y compran para transportarnos, a esos mundos en los que
en verdad nunca podríamos vivir, pero que si nos encanta visitarlo a través de
los mentirosos creadores. La lista puede ser interminable, pero el hecho es,
que este descubrimiento o esta conciencia de que el Homo sapiens, tal vez
debiera llamarse Homo mentyrosus, puede ayudar en orientar esta necesidad
ociosa de mentir y ser mentido. La próxima vez que te veas motivado a mentir a alguien,
a ese alguien mejor háblale con profunda verdad y la mentira escríbela, puedes
formar una colección tal vez lo bastante ingeniosa como para ser el próximo
Nobel de Literatura, créeme, será mucho más beneficioso.
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