“Nuestro carácter es el resultado de
nuestra conducta.”
Aristóteles
Aunque tengamos los
propósitos más grandes, las mejores ideas o los más increíbles talentos, sin la
voluntad de plasmarlos en acción cotidiana que rompa barreras, las mismas que
casi siempre nosotros mismos nos ponemos, todos estas virtudes pueden ser como
un diamante en el fondo del océano, ahí está pero a nadie le sirve. La voluntad se nutre en una retroalimentación
positiva con la acción, es decir que debemos actuar aunque nuestra voluntad
esté flaca, a medida que avancemos aún sin tener toda la fuerza, la voluntad se
fortalece y pronto estaremos tan fuertes que podremos afrontar lo que venga
para alcanzar el objetivo de cada día.
Adelante, y sólo adelante porque atrás ya no queda nada.
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