Iniciar algo, o recomenzar, volver a empezar o arrancar una idea, siempre viene cargado de energía, de potencia y estímulo que muchas veces provocan inicios explosivos que hacen que la idea no siga su proceso natural de crecimiento, sin embargo, si se canaliza correctamente, si se aborda como proceso, si se visibiliza los pasos, las etapas y se dosifica la energía hacia una rutina de acción y motivación, así pasa de la etapa de deseo, a la etapa propósito.
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