miércoles, 3 de febrero de 2021

TODOS LOS MUNDOS

 Cuando miro los problemas sociales, no puedo evitar notar, que la gran mayoría se deben, u obedecen a las realidad inventada para conformar nuestros hábitats humanos, es decir, hablamos de tasa de desempleo, que aumentan o disminuyen en función a la población aglomerada en un sólo sitio, sí, las ciudades requieren banqueros o secretarias, o corredores de bolsa o entregadores de paquetes, no son más que servicios innecesarios que sólo existen si el formato ciudad muy poblada existe, al igual que el sistema económico.  En otras palabras la mayoría de las personas nos hemos convertidos en animales cautivos de las ciudades, que cuando hay depresión, o pandemia se resquebrajan y parece que el mundo se acaba y todo se complica, pero en realidad con sólo modificar lo que damos por verdad, se solucionaría, ya que sólo es realidad para nosotros, en el mundo real nada de lo que damos por cierto, como nuestros sistemas financieros, nuestros vicios, nuestros sistemas políticos son parte de la realidad,  nosotros somos en las ciudades lo que los animales silvestres son en los zoológicos, es decir extraviados e inútiles para sus ecosistemas.  

miércoles, 2 de septiembre de 2020

jueves, 16 de abril de 2020

La teoría de la negligencia humana


A las personas de forma natural nos gusta fantasear con el control, se invierten billones de dólares en el mundo para poder predecir como será el clima y no vivir sometidos a sus caprichosos deseos, también se invierte mucho en controlar el curso del agua, en manejar la temperatura, etc. Por supuesto ésta eficiencia o mejor dicho, inversión continua y cotidiana nos da, especialmente a las personas en las ciudades, la certeza de que si algo ocurre es por obra humana, de esa forma cuando dentro de los ciclos naturales de las enfermedades en poblaciones en desequilibrio como la de nuestra especie, ocurren o aparecen episodios de enfermedades emergentes, simplemente lo negamos y creamos teorías de la conspiración, las teorías más lógicas para unos seres con nuestro control sobre la naturaleza.  Lo que está pasando es una conspiración de los seres poderosos.  Gobiernos o corporaciones con grandes mentes maquivélicas al servicio del poder, han generado un virus, para doblegar a la plebe, para someter u otro grupo poderoso, para hacerse del mercado. Cuando si tuvimos alguna participación ha sido nuestra negligencia, cuando x gobernante toma decisiones como disminuir los presupuestos de salud, cuando se ponen a jugar con los precios del pretroleo com ficha de ajedrez, cuando se ignoran todas las normas de salubridad y vida social solo porque así es más barato, cuando el PIB es más importante que la dinámica y bienestar social, decisión negligente e individualista, tras negligencia, en su sumatoria propician que después de un tiempo en que parece que funciona el "modelo de negocio", ocurre una caída en cuenta de la realidad, los virus también cumplen una función en el equilibrio de un mundo vivo, del que no somos dueños, si no un elemento más que pertenece, según nuestra propia clasificación, al reino animal.

lunes, 13 de abril de 2020

LA FANTASÍA DE LA UNICAUSALIDAD


Al humano promedio no solo le fascina la idea de que detrás de todo hay una solo razón, una sola causa, un solo personaje malo o bueno, solo uno, si no que además defiende la unicausalidad a tal punto, que si algo notoriamente tiene más de una causa, anula las otras y se queda con una.  Lamento decirles, a todos los idólatras del culpable único, que básicamente nada en la vida, ni en el mundo vivo, obedece o deviene de una sola causa, ni siquiera nuestro nacimiento, donde tienen que ocurrir tantos factores, algunos fisiológicos, otros externos y hasta los anecdóticos para que se lleve a cabo cada parte de lo que tiene que ocurrir desde la unión de las personas que unen sus gametos, hasta la concepción.  Mucho más si analizas un problema, o como ahora se escucha mucho, ésta nueva pandemia.  Ahí se escuchan las lacónicas voces diciendo, esto es un virus inventado, o esto se debe a la alimentación incomprensible de los asiáticos, o se debe a que destruimos los bosques, se debe, a que estaba escrito en la biblia, se debe a…..  Siempre una sola causa, siempre una sola razón, siempre un solo culpable.   Cuando totalmente seguro la pandemia y su solución o su perpetuidad o cualquiera de los posibles futuros, será resultado de muchas causas y además multitemporales, es decir que esas causas unas podrán ser recientes y otras el resultado progresivo de su propia evolución en el tiempo.

En consecuencia, pocos problemas o elementos que se quieran solucionar, enmendar o redireccionar, requerirán sólo una modificación, es decir, el revertimiento del daño o el cambio buscado, también obedecerá a una multicausalidad. Por ejemplo para el caso de la Pandemia actual, una vez detectados sus multifactores, no sólo de que la causó, si no, más importante aún, por que mundialmente respondimos tan lentamente o tan negligentemente en algunos casos, una vez determinadas todas las causas, las enmiendas se deberán hacer en todas esas vías.  Si no se tiene esta claridad, de que no es sólo el murciélago que comen los chinos, o la torpeza de Donald Trump, o sólo la deforestación, o el capitalismo, o polarización del mercado que crea la dependencias de las ciudades y éstas con el mercado de exportación, el extractivismo, o la inequidad en la distribución de los recursos financieros, etc etc etc, si no la sumatorias de ellos, estamos destinados a ver cada vez más seguido una tragedia mundial, tras otra, y lo peor seguiremos culpando a un virus, o a un factor, sin llegar a en conjunto, como sociedad, buscar las nuevas miradas y formas de vida que necesitamos.

lunes, 9 de marzo de 2020

Mirando desde la ventana.


Nadie pudo haber imaginado cuanto cambiarían sus vidas luego del gran incendio, no pudo haberse presagiado que nada sería igual después de él.  Al principio se pensaba que sería un evento más, que una vez llegadas las lluvias se convertiría en un tema sin importancia, que los avatares políticos, tal vez algún escándalo amoroso o feminicidio cubrirían el interés de las poblaciones mundiales siempre enfrascadas en las dinámicas de sus ciudades, buscando el sustento o el ascender de empleo o temiéndole al crecimiento de la delincuencia a la inseguridad laboral. La bolsa de valores de Wall Street no pudo vaticinar que su cierre estaba tan cercano, que todo cuanto creíamos importante y valorable perdería o cambiaría de valor ante la innegociable realidad de la subsistencia, donde grandes y fuertes, oligopolios y empresas se reducirían a personas con un futuro apenas visualizable ante el gran desastre.

Tres años fueron suficientes para que lo inagotable muestre su escases, para que expertos, gobiernos y empresas admitan que todos los oscuros presagios sobre el futuro de la humanidad eran reales y no sólo la fiebre de alarmistas. Tenía que caerse el techo para ver la gotera.

Fue viernes cuando la ONU lanza un discurso tranquilizador, o que intentó serlo, como siempre la ONU tratando el status quo, la pasividad, el mantener los grandes negocios cuidados y a los otros tranquilos. Pero aquella mañana no era otra más, no era una mañana que admitiría el discurso insulso y vacío, si acaso no lo son todos.  Tembló la tierra, los vientos eran desconocidos y furiosos.
Nadie sabía dónde ir, el llanto no alcanzaba, habíamos superado la barrera del dolor, donde se buscaba un refugio para la vida propia, y el refugio más difícil de encontrar era el de la tranquilidad interior, pasamos de especie dominante a especie perseguida, por la misma naturaleza que cobraba otra forma, con todos sus brazos, con todas sus caras.

Daniela se encontraba mirando por la ventanilla de la casa de nuestro abuelo mientras yo la miro y escribo éstas líneas, vemos como llega ésta columna de fuego y agua, sabiendo que no hay nada que podamos decir, hacer o proponer que cambie nada, o mejor dicho que evite, que todo cambie.

lunes, 3 de febrero de 2020

LA NOSTALGIA DE NUESTROS GENES

La existencia humana en formato de sociedades ha ido mudando, y sigue en movimiento, se inició con núcleos familiares en cavernas, éstas tal vez como medida de seguridad o por la necesidad de mayor mano de obra en actividades como la caza, conforman tríbus y aldeas y desde uno de los mayores hitos de la humanidad, la domesticación de animales y plantas, que empieza hace como 12000 años atrás, forza o al menos imagino que al inicio debió sentirse como forzado y hasta habrá costado un poco instalar la rutina, a la aparición de una nueva figura de actividad humana, el empleo, es decir trabajar para alguien cuya única conexión o apego sería la remuneración, que en función a la época, tendencia política, poder del empleador y motivo de la producción, ha ido cambiando, de un trueque por producto, pasando por látigos a esclavos, sal, salarios y hasta participación de los beneficios financieros en diferentes interacciones comerciales.  Fué así que no sólo dejamos de trabajar sólo por y para uno mismo, si no que se crea una nueva relación humana, la comercial.  Y como se deja ver ha sido el elemento modelador para las sociedades, creando la necesidad desde la primerísima instancia de divisiones imaginarias legalizadas ya sean estas privadas o administratívas públicas, donde más allá del recurso, se definía la decisión sobre el uso de los recursos, adjudicados a un grupo humano que compartía geográficamente el territorio del mismo, pero para efectivizar ésta pertenencia se sumo un sistema de arraigo no sólo físico si no además emocional, que hoy recordaremos o incluso sentiremos como "patriotismo o nacionalismo", que a nuestra especie se le da también que lo aplica en todos los escenarios de su vida, delimitando así, como territorios, las ideas política, religiosas, afinidades sexuales, las afinidades en gustos por los deportes, o por la música, definiéndonos más que como seres sociales, como seres grupales, tal vez sólo sea la nostalgia de nuestros genes, retornando a las tribus.

martes, 17 de diciembre de 2019

Los hijos de la Papa


Hoy, mientras me desayunaba unas papitas con huevo, miré a los dos alimentos y vienen a mí, varios pensamientos, por un lado, la poca relación que encontramos ahora entre nuestra existencia y la naturaleza, tanto adecuamos a nuestros hábitats que hasta llegamos a pensar que nuestros alimentos los germinan en las fábricas o brotan de las latas o nacen de las máquinas que las moldean, no sólo eso, para muchas personas "la naturaleza" son sitios decorativos del mundo, que sirven para el solaz y esparcimiento de las personas que buscan su espiritualidad o ejercitar el cuerpo, otros menos drásticos asumen que la naturaleza, los bosques y eso que en conjunto llaman campo; son los sitios donde viven otros, a quienes por condescendencia y altruismo conservamos, pero que si se requiere para el desarrollo bien se podrían sacrificar.  Sin embargo nada de lo que hoy concebimos como vida, incluyendo la nuestra, sólo se puede dar sustentado por éstas interacciones, sí, las de la naturaleza, que la vemos como una masa amorfa de cosas que le gustan a los naturalistas, es sin embargo una fábrica que procesa y permite el procesamiento y distribución de los elementos vitales, el aire, el agua, el clima adecuado, la tierra, los minerales, las flores y frutos y todos nuestros alimentos, por ejemplo, podrás tener la mejor semilla transgénica y la maquinaria sofisticada para la siempre intensiva sobre planificada y sostenida artificialmente, pero si no llueve o si sube la temperatura dos grados o baja mucho, nada de esto serviría. 

De hecho, volviendo a mi desayuno, la domesticación animal y vegetal fue muy importante, pero son estas especies y su capacidad de adaptación lo que permitió que se convirtieran en la base del desarrollo social humano, sin esa posibilidad de seguridad alimentaria y disminución de las horas de atención a la búsqueda de alimentos nada de lo que exploramos, descubrimos o construimos ahora hubiera ocurrido, porque no tendríamos ni tiempo ni forma de compensarlo en nuestras vidas.  Es así que sin los bosques del Sudeste Asiático que permitieron la aparición y mantenimiento del Gallus vankiva con su versatilidad genética, hoy no tendríamos huevos en el desayuno.

Ahora al mirar a la papa, nos es imposible remontar el tiempo y retroceder un poco más de 8000 años y ver la alegría de los primeros y experimentales agricultores en los alrededores del Lago Titicaca, cuando vieron que estas plantas de papa, vivieron, que no se murieron como las últimas que trajeron del campo y empezaron a soñar a tener su alimento en la puerta de su casa.  O retornar al siglo XIV a ser testigos de uno de los más grandes hallazgos de los Europeos producido por el Navegante Cristóforo Colombo, que no es, un nuevo continente, porque no tuvo mucha conciencia de ello, ni las leyendas de oro y otros minerales, aunque seguro les interesó en demasía, sino de un tubérculo de apariencia irregular y color poco llamativo, tan simple al ver, que muchos temieron al principio de que se tratase de un raíz venenosa, o que el mayor visionario de esa época no hubiera sido un inventor si no el francés Antoine Parmentier que demostró las virtudes de la papa y convenció a sus compatriotas a su cultivo, de hecho el clásico pastel de papa en Francia lleva su nombre, debido a que este tubérculo de simple forma y adaptable a los suelos Europeos, salvó de la hambruna en una época saturada de conflictos sociales, que curiosamente también disminuyeron con la aparición de la papa en las mesas.

Por lo que, mirado de forma pragmática, la papa, salida de la naturaleza como todos los demás alimentos del mundo, permitió el desarrollo de lo que hoy nos permite, erróneamente, creer que nuestras vidas son lo que nosotros creemos y creamos sin depender del medio ambiente.  Siendo que al final de cuentas somos, unos hijos de la papa.