Cuando miro los problemas sociales, no puedo evitar notar, que la gran mayoría se deben, u obedecen a las realidad inventada para conformar nuestros hábitats humanos, es decir, hablamos de tasa de desempleo, que aumentan o disminuyen en función a la población aglomerada en un sólo sitio, sí, las ciudades requieren banqueros o secretarias, o corredores de bolsa o entregadores de paquetes, no son más que servicios innecesarios que sólo existen si el formato ciudad muy poblada existe, al igual que el sistema económico. En otras palabras la mayoría de las personas nos hemos convertidos en animales cautivos de las ciudades, que cuando hay depresión, o pandemia se resquebrajan y parece que el mundo se acaba y todo se complica, pero en realidad con sólo modificar lo que damos por verdad, se solucionaría, ya que sólo es realidad para nosotros, en el mundo real nada de lo que damos por cierto, como nuestros sistemas financieros, nuestros vicios, nuestros sistemas políticos son parte de la realidad, nosotros somos en las ciudades lo que los animales silvestres son en los zoológicos, es decir extraviados e inútiles para sus ecosistemas.
Ciudad de los Duendes
BIENVENIDOS !!! Este es un sitio donde se piensa cualquier cosa, y se dice lo que se piensa.
miércoles, 3 de febrero de 2021
miércoles, 2 de septiembre de 2020
jueves, 16 de abril de 2020
La teoría de la negligencia humana
A las personas de forma natural nos gusta fantasear
con el control, se invierten billones de dólares en el mundo para poder
predecir como será el clima y no vivir sometidos a sus caprichosos deseos,
también se invierte mucho en controlar el curso del agua, en manejar la
temperatura, etc. Por supuesto ésta eficiencia o mejor dicho, inversión
continua y cotidiana nos da, especialmente a las personas en las ciudades, la certeza de
que si algo ocurre es por obra humana, de esa forma cuando dentro de los ciclos
naturales de las enfermedades en poblaciones en desequilibrio como la de
nuestra especie, ocurren o aparecen episodios de enfermedades emergentes,
simplemente lo negamos y creamos teorías de la conspiración, las teorías más lógicas para unos seres con
nuestro control sobre la naturaleza. Lo
que está pasando es una conspiración de los seres poderosos. Gobiernos o corporaciones con grandes mentes
maquivélicas al servicio del poder, han generado un virus, para doblegar a la
plebe, para someter u otro grupo poderoso, para hacerse del mercado. Cuando si
tuvimos alguna participación ha sido nuestra negligencia, cuando x gobernante
toma decisiones como disminuir los presupuestos de salud, cuando se ponen a jugar
con los precios del pretroleo com ficha de ajedrez, cuando se ignoran todas las
normas de salubridad y vida social solo porque así es más barato, cuando el PIB
es más importante que la dinámica y bienestar social, decisión negligente e
individualista, tras negligencia, en su sumatoria propician que después de un
tiempo en que parece que funciona el "modelo de negocio", ocurre una caída en
cuenta de la realidad, los virus también cumplen una función en el equilibrio
de un mundo vivo, del que no somos dueños, si no un elemento más que
pertenece, según nuestra propia clasificación, al reino animal.
lunes, 13 de abril de 2020
LA FANTASÍA DE LA UNICAUSALIDAD
Al humano promedio no solo le fascina la idea de
que detrás de todo hay una solo razón, una sola causa, un solo personaje malo o
bueno, solo uno, si no que además defiende la unicausalidad a tal punto, que si
algo notoriamente tiene más de una causa, anula las otras y se queda con
una. Lamento decirles, a todos los
idólatras del culpable único, que básicamente nada en la vida, ni en el mundo
vivo, obedece o deviene de una sola causa, ni siquiera nuestro nacimiento, donde
tienen que ocurrir tantos factores, algunos fisiológicos, otros externos y
hasta los anecdóticos para que se lleve a cabo cada parte de lo que tiene que
ocurrir desde la unión de las personas que unen sus gametos, hasta la concepción. Mucho más si analizas un problema, o como
ahora se escucha mucho, ésta nueva pandemia.
Ahí se escuchan las lacónicas voces diciendo, esto es un virus
inventado, o esto se debe a la alimentación incomprensible de los asiáticos, o
se debe a que destruimos los bosques, se debe, a que estaba escrito en la
biblia, se debe a….. Siempre una sola
causa, siempre una sola razón, siempre un solo culpable. Cuando totalmente seguro la pandemia y su
solución o su perpetuidad o cualquiera de los posibles futuros, será resultado
de muchas causas y además multitemporales, es decir que esas causas unas podrán
ser recientes y otras el resultado progresivo de su propia evolución en el
tiempo.
En consecuencia, pocos problemas o elementos que se quieran solucionar, enmendar o redireccionar, requerirán sólo una modificación, es decir, el revertimiento del daño o el cambio buscado, también obedecerá a una multicausalidad. Por ejemplo para el caso de la Pandemia actual, una vez detectados sus multifactores, no sólo de que la causó, si no, más importante aún, por que mundialmente respondimos tan lentamente o tan negligentemente en algunos casos, una vez determinadas todas las causas, las enmiendas se deberán hacer en todas esas vías. Si no se tiene esta claridad, de que no es sólo el murciélago que comen los chinos, o la torpeza de Donald Trump, o sólo la deforestación, o el capitalismo, o polarización del mercado que crea la dependencias de las ciudades y éstas con el mercado de exportación, el extractivismo, o la inequidad en la distribución de los recursos financieros, etc etc etc, si no la sumatorias de ellos, estamos destinados a ver cada vez más seguido una tragedia mundial, tras otra, y lo peor seguiremos culpando a un virus, o a un factor, sin llegar a en conjunto, como sociedad, buscar las nuevas miradas y formas de vida que necesitamos.
En consecuencia, pocos problemas o elementos que se quieran solucionar, enmendar o redireccionar, requerirán sólo una modificación, es decir, el revertimiento del daño o el cambio buscado, también obedecerá a una multicausalidad. Por ejemplo para el caso de la Pandemia actual, una vez detectados sus multifactores, no sólo de que la causó, si no, más importante aún, por que mundialmente respondimos tan lentamente o tan negligentemente en algunos casos, una vez determinadas todas las causas, las enmiendas se deberán hacer en todas esas vías. Si no se tiene esta claridad, de que no es sólo el murciélago que comen los chinos, o la torpeza de Donald Trump, o sólo la deforestación, o el capitalismo, o polarización del mercado que crea la dependencias de las ciudades y éstas con el mercado de exportación, el extractivismo, o la inequidad en la distribución de los recursos financieros, etc etc etc, si no la sumatorias de ellos, estamos destinados a ver cada vez más seguido una tragedia mundial, tras otra, y lo peor seguiremos culpando a un virus, o a un factor, sin llegar a en conjunto, como sociedad, buscar las nuevas miradas y formas de vida que necesitamos.
lunes, 9 de marzo de 2020
Mirando desde la ventana.
Nadie pudo haber
imaginado cuanto cambiarían sus vidas luego del gran incendio, no pudo haberse presagiado
que nada sería igual después de él. Al
principio se pensaba que sería un evento más, que una vez llegadas las lluvias
se convertiría en un tema sin importancia, que los avatares políticos, tal vez
algún escándalo amoroso o feminicidio cubrirían el interés de las poblaciones mundiales
siempre enfrascadas en las dinámicas de sus ciudades, buscando el sustento o el
ascender de empleo o temiéndole al crecimiento de la delincuencia a la
inseguridad laboral. La bolsa de valores de Wall Street no pudo vaticinar que
su cierre estaba tan cercano, que todo cuanto creíamos importante y valorable
perdería o cambiaría de valor ante la innegociable realidad de la subsistencia,
donde grandes y fuertes, oligopolios y empresas se reducirían a personas con un
futuro apenas visualizable ante el gran desastre.
Tres años fueron
suficientes para que lo inagotable muestre su escases, para que expertos,
gobiernos y empresas admitan que todos los oscuros presagios sobre el futuro de
la humanidad eran reales y no sólo la fiebre de alarmistas. Tenía que caerse el
techo para ver la gotera.
Fue viernes
cuando la ONU lanza un discurso tranquilizador, o que intentó serlo, como
siempre la ONU tratando el status quo, la pasividad, el mantener los grandes
negocios cuidados y a los otros tranquilos. Pero aquella mañana no era otra
más, no era una mañana que admitiría el discurso insulso y vacío, si acaso no
lo son todos. Tembló la tierra, los
vientos eran desconocidos y furiosos.
Nadie sabía dónde
ir, el llanto no alcanzaba, habíamos superado la barrera del dolor, donde se
buscaba un refugio para la vida propia, y el refugio más difícil de encontrar
era el de la tranquilidad interior, pasamos de especie dominante a especie
perseguida, por la misma naturaleza que cobraba otra forma, con todos sus
brazos, con todas sus caras.
Daniela se
encontraba mirando por la ventanilla de la casa de nuestro abuelo mientras yo
la miro y escribo éstas líneas, vemos como llega ésta columna de fuego y agua,
sabiendo que no hay nada que podamos decir, hacer o proponer que cambie nada, o
mejor dicho que evite, que todo cambie.
lunes, 3 de febrero de 2020
LA NOSTALGIA DE NUESTROS GENES
La existencia humana en formato de sociedades ha ido mudando, y sigue en movimiento, se inició con núcleos familiares en cavernas, éstas tal vez como medida de seguridad o por la necesidad de mayor mano de obra en actividades como la caza, conforman tríbus y aldeas y desde uno de los mayores hitos de la humanidad, la domesticación de animales y plantas, que empieza hace como 12000 años atrás, forza o al menos imagino que al inicio debió sentirse como forzado y hasta habrá costado un poco instalar la rutina, a la aparición de una nueva figura de actividad humana, el empleo, es decir trabajar para alguien cuya única conexión o apego sería la remuneración, que en función a la época, tendencia política, poder del empleador y motivo de la producción, ha ido cambiando, de un trueque por producto, pasando por látigos a esclavos, sal, salarios y hasta participación de los beneficios financieros en diferentes interacciones comerciales. Fué así que no sólo dejamos de trabajar sólo por y para uno mismo, si no que se crea una nueva relación humana, la comercial. Y como se deja ver ha sido el elemento modelador para las sociedades, creando la necesidad desde la primerísima instancia de divisiones imaginarias legalizadas ya sean estas privadas o administratívas públicas, donde más allá del recurso, se definía la decisión sobre el uso de los recursos, adjudicados a un grupo humano que compartía geográficamente el territorio del mismo, pero para efectivizar ésta pertenencia se sumo un sistema de arraigo no sólo físico si no además emocional, que hoy recordaremos o incluso sentiremos como "patriotismo o nacionalismo", que a nuestra especie se le da también que lo aplica en todos los escenarios de su vida, delimitando así, como territorios, las ideas política, religiosas, afinidades sexuales, las afinidades en gustos por los deportes, o por la música, definiéndonos más que como seres sociales, como seres grupales, tal vez sólo sea la nostalgia de nuestros genes, retornando a las tribus.
martes, 17 de diciembre de 2019
Los hijos de la Papa
Hoy, mientras me desayunaba unas papitas con huevo, miré a los dos
alimentos y vienen a mí, varios pensamientos, por un lado, la
poca relación que encontramos ahora entre nuestra existencia y la naturaleza,
tanto adecuamos a nuestros hábitats que hasta llegamos a pensar que nuestros
alimentos los germinan en las fábricas o brotan de las latas o nacen de las
máquinas que las moldean, no sólo eso, para muchas personas "la naturaleza" son sitios
decorativos del mundo, que sirven para el solaz y esparcimiento de las personas
que buscan su espiritualidad o ejercitar el cuerpo, otros menos drásticos
asumen que la naturaleza, los bosques y eso que en conjunto llaman campo; son
los sitios donde viven otros, a quienes por condescendencia y altruismo
conservamos, pero que si se requiere para el desarrollo bien se podrían sacrificar. Sin embargo nada de lo que
hoy concebimos como vida, incluyendo la nuestra, sólo se puede dar sustentado
por éstas interacciones, sí, las de la naturaleza, que la vemos como una masa
amorfa de cosas que le gustan a los naturalistas, es sin embargo una fábrica
que procesa y permite el procesamiento y distribución de los elementos vitales,
el aire, el agua, el clima adecuado, la tierra, los minerales, las flores y
frutos y todos nuestros alimentos, por ejemplo, podrás tener la mejor semilla
transgénica y la maquinaria sofisticada para la siempre intensiva sobre
planificada y sostenida artificialmente, pero si no llueve o si sube la
temperatura dos grados o baja mucho, nada de esto serviría.
De hecho, volviendo a mi desayuno, la domesticación animal y vegetal fue muy
importante, pero son estas especies y su capacidad de adaptación lo que
permitió que se convirtieran en la base del desarrollo social humano, sin esa
posibilidad de seguridad alimentaria y disminución de las horas de atención a
la búsqueda de alimentos nada de lo que exploramos, descubrimos o construimos
ahora hubiera ocurrido, porque no tendríamos ni tiempo ni forma de compensarlo
en nuestras vidas. Es así que sin los
bosques del Sudeste Asiático que permitieron la aparición y mantenimiento del Gallus vankiva con su versatilidad
genética, hoy no tendríamos huevos en el desayuno.
Ahora al mirar a la papa, nos es imposible remontar el tiempo y retroceder
un poco más de 8000 años y ver la alegría de los primeros y experimentales
agricultores en los alrededores del Lago Titicaca, cuando vieron que estas
plantas de papa, vivieron, que no se murieron como las últimas que trajeron del
campo y empezaron a soñar a tener su alimento en la puerta de su casa. O retornar al siglo XIV a ser testigos de uno
de los más grandes hallazgos de los Europeos producido por el Navegante
Cristóforo Colombo, que no es, un nuevo continente, porque no tuvo mucha
conciencia de ello, ni las leyendas de oro y otros minerales, aunque seguro les
interesó en demasía, sino de un tubérculo de apariencia irregular y color poco
llamativo, tan simple al ver, que muchos temieron al principio de que se tratase
de un raíz venenosa, o que el mayor visionario de esa época no hubiera sido un
inventor si no el francés Antoine Parmentier que demostró las virtudes de la
papa y convenció a sus compatriotas a su cultivo, de hecho el clásico pastel de
papa en Francia lleva su nombre, debido a que este tubérculo de simple forma y
adaptable a los suelos Europeos, salvó de la hambruna en una época saturada de
conflictos sociales, que curiosamente también disminuyeron con la aparición de
la papa en las mesas.
Por lo que, mirado de forma pragmática, la papa, salida de la naturaleza
como todos los demás alimentos del mundo, permitió el desarrollo de lo que hoy
nos permite, erróneamente, creer que nuestras vidas son lo que nosotros creemos y creamos sin depender del medio ambiente. Siendo
que al final de cuentas somos, unos hijos de la papa.
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