domingo, 17 de febrero de 2008

DE LAS PALABRAS Y OTRAS NECEDADES

Marco escénico
Sentado en un banco meditando el personaje ve a una pequeña araña en una de las esquinas del banco y empieza una conversación con esta: Buenos días señorita Araña, ¿o debo decir señora?, no creo que le importe mucho ¿verdad?, al final de todas formas seguiría siendo una laboriosa araña, ¿sabe?, Los humanos nos preocupamos mucho por pequeñeces como esta, incluso muchas veces le damos más importancia a las palabras que a los hechos, a veces pienso que lo mejor hubiese sido que los humanos seamos mudos, así nos preocuparíamos más por actuar mejor que por adornar las falsedades con palabras bonitas, ¡se imagina!, así el que siente amor tendría que demostrarlo y se acabarían las promesas rotas, los poemas serían mágicos movimientos del cuerpo y las canciones un glorioso baile, incluso las peleas serían por razones reales y no por malos entendidos, ¡sí! es perfecto, un mundo de mudos donde el abrazo recobre su significado, donde se tenga que mirar a los ojos para entrevistar el alma, donde tenga más valor un beso que una palabra y una sonrisa sustituya a las frases; claro, no para todos sería conveniente, los políticos por ejemplo estarían en serias dificultades, o los ladinos conquistadores que van mintiendo a toda señorita que les cree, y algunos jefes religiosos estarían en apuros, ¿cómo harían para que les crean que les interesan los necesitados mientras se enriquecen a costa de la fe?. Pero después de todo creo que seríamos mucho más los beneficiados, porque no existirían fronteras de idiomas y el orgullo se moriría de aburrimiento; si que sería todo distinto, los grandes pensadores generarían grandes acciones, tendríamos más obras hechas que criticadas, ni existiría tiempo para malos pensamientos, pues la acción dominaría nuestro espacio y el amor poco a poco inundaría nuestras almas, pues el crece con la entrega y no con las promesas, ¿sabe?, incluso los consejos serían una verdadera ayuda y no sólo una gota de arrogancia en la boca de los sabios. ¡hasta es posible señorita araña!, que si no pudiéramos hablar se nos agudizaría la vista y pudiéramos ver las cosas que realmente importan y no amargarnos la existencia con detalles que nosotros mismos hemos creado, nuestros oídos serían mucho más aptos para poder escuchar el concierto de la vida que día a día nos regala Dios, incluso nuestro tacto podría sentir la historia en la piel de un anciano o la sabiduría en los cabellos de un niño y el intenso amor en las lágrimas de una madre, definitivamente seríamos mucho más sensibles y entenderíamos de una vez por todas la estupidez de las guerras, por que una vida vale más que todos los intereses que la han eliminado. La verdad creo que seríamos mucho más felices, pero solo estoy soñando y hasta es posible que el que no hablemos no cambiaría nada, porque los humanos con nuestra inteligencia encontraríamos la forma de ocultar lo hermoso, de crear nuestra propia realidad llena de tonterías, pero que demuestre que somos superiores, ¡vaya superioridad!, no podemos vivir ni con nosotros mismos. Mil disculpas señorita araña, le he quitado su tiempo, se que usted tiene cosas que hacer, cosas que realmente valen la pena, le ruego por favor olvide todo lo que le he mencionado, al final de cuentas son solo eso, palabras.

2 comentarios:

Viento dijo...

Es interesante tu planteo, Sixto. Por un lado te doy la razon, cuando hablas de las palabras "mal usadas" por cierta gente, pero por el otro pensa que a traves de las palabras es que aprendemos muchas cosas, y a traves de las palabras es que yo te leo y logro conocer un poco mas de un ser humano con el cual comparto ciertos puntos de vista, y del cual aprendo por ejemplo, acerca de las aves.
Yo soy una gran amante de las palabras y los idiomas, trato de comunicarme con cualquier persona del mundo usando diferentes palabras y tratando de aprender de su cultura.

Pero entendi a que te referis, y en eso, te doy la razon.

Un abrazo
V.

Sixto Angulo dijo...

Totalmente de acuerdo Viento, yo soy otro admirador de la fuerza de la palabra, tanto para construir como para destruir.

y justo por eso ciudad de duendes pretende ser un sitio donde dejo mis cavilaciones, que no pretenden ser verdad, si no sólo una exploración del pensamiento.

Gracias, gracias por comentar, por visitar este blog, gracias por todo.