jueves, 8 de septiembre de 2016

LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD

“No hay nada que sea más rejuvenecedor que un nuevo propósito”
Sixto
Desde que el humano a tenido conciencia de su envejecimiento, ha buscado la forma de detenerlo.  Haciendo una grosa y arbitraria clasificación de personas de acuerdo a su percepción de su propio envejecimiento, me atrevo a clasificar 3 grupos:  Los que la aceptan con resignación, los que se obsecionan por evadirla y los que simplemente no la toman en cuenta como limitante de su vida.


En esta ocasión quisiera resaltar al 3er. grupo, porque para lograr este hecho, puede ser que en algunos casos sea sólo una indiferencia por inercia, creo sin embargo, que en la mayoría de los casos, se trata de personas que encontraron en su interior, la mítica fuente de la eterna juventud, que no es otra cosa que una constante renovación de propósitos y objetivos en sus vidas.  Alguien se frustra si después de los 40 quiere seguir siendo velocista, o si aún en los 60 pretende mantener una musculatura firme con una piel tersa.  Lo cierto es que con el tiempo, nuestras habilidades cambian, por ende, nuestras actividades que confluyen hacia los propósitos, aspiraciones, sueños, anhelos y objetivos de cada día, deben cambiar.  Si las ramas del árbol que se va haciendo más alto, no son tan flexibles como para inclinarse según el cambio del viento, inevitablemente se romperán.

No hay comentarios: