“El reloj, para unos es una cuenta regresiva, para
otros la oportunidad de avanzar en el tiempo”
Sixto
Para los Etíopes el día tiene 46 minutos más que la
cultura occidental, más difundida, pero esto no es más que una diferencia de
apreciación y medición, lo cierto es que tanto para unos como para otros el
tiempo se alarga o se acorta dependiendo de lo que se espera lograr en un día,
es decir que si se pretende llegar a alguna parte al final del día, va ha
depender no del tiempo si no de cuan lejos o cerca se coloca a el objetivo en
comparación con la velocidad con que se camina.
Siendo directo, todos tenemos, en cada minuto, un minuto más de vida,
una opción más de avanzar o quedarnos inmóviles. Algo que me llama la atención es como si
todos tenemos el mismo número de minutos en un día, algunos no tenemos tiempo
para nada, y otros alcanzan tantos objetivos de forma relajada en el mismo
tiempo. Al fenómeno de nunca tener
tiempo al mismo tiempo de no lograr grandes avances, lo denomino, el síndrome
del reloj perdido, porque creo que la principal razón es el de no tener claro
que cada minuto transcurre sin importar mis urgencias, y si yo dejo pasar el
minuto previo, este ya no estará en el siguiente.
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