martes, 2 de abril de 2019

EL MINDFULNESS Y SHERLOCK HOLMES

El Señor Arthur Conan Doyle crea uno de los personajes más icónicos del siglo XX, el apreciado y pragmático Sherlock Holmes, un detective (anglicismo que viene de detectar o encontrar), con una curiosa y desarrollada habilidad de observación y generación de supuestos y conclusiones intermedias a partir de rasgos individuales que unía con la premisa de que ningún hecho, acto o evento es aislado y casual si no que todo proviene en cadena como parte de algo, como un hilo rojo formado por los detalles que se esmeraba en buscar.  La primera pregunta que surge es si este personaje de ficción es posible en la vida real, si alguien común y corriente sin necesariamente entrenamiento SWAT o de la CIA o cualquiera de estas instituciones misteriosas de inteligencia militar.

La buena noticia es que ante las evidencias, la respuesta es sí, sí es posible, de hecho en la historia podríamos encontrar personajes como el célebre Da Vinci, Shakespeare, Eduardo Galeano y muchísimos otros que notoriamente han desarrollado, utilizado y disfrutado de ésta prodigiosa habilidad.  Ahí es donde surge la segunda pregunta obligada, como desarrollarla, y nuevamente la pregunta es positiva. De hecho en este momento de dinamismo social, comercial mundial hay muchos caminos, técnicas, ejercicios, rutas de vida para desarrollarla, en mi opinión un primerísimo paso es el estar presente, efectivamente, la mayor parte del tiempo nuestra atención no está donde está nuestra presencia, mucha parte del tiempo de vida despierta la pasmos en nuestras interminables conversaciones mentales, en el pasado o en el futuro.  Y sorpresa, hay muchísimos libros y conferencias y un largo etc. que se enfocan en esta práctica, cuyo nombre de modo como una técnica de meditación activa, por llamarlo de otra forma, es el tan mentado Mindfulness, que se presenta como una forma de meditación que usa las ancestrales enseñanzas de sabios pensadores, que coinciden en la misma idea, es importante estar en cada momento, sentir tu respiración, percibir los sonidos, colores, olores que te rodean, es saludable vivir conectado a los sentidos, palpar al mundo, es decir que con una disciplina y/o hábito así, fácilmente podrías lograr, si desarrollas también la deducción, lo que lograba nuestro entrañable Sherlock Holmes.

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