El fuego, descubrirlo, manejarlo, usarlo, ha hecho de nuestra especie, la especie superior, sin exageración, de hecho muy pocas veces se le da el crédito que merece a éste elemento en nuestra evolución. Pero de entre sus más grandes aportes, nos ha dado, como especie, un poder mágico un paso hacia la libertad alimenticia, exacto, la cocción de los alimentos, si este paso posiblemente aún viviríamos de frutos, algunos insectos y algunas carnes. Limitando nuestra vivencia y capacidad de exploración a sólo los sitios donde aprendimos a usar estos limitados alimentos que podríamos comer crudos. Además nos permitió otro poder mágico, modelación del entorno, creamos nuestras pampas, y elegimos a que cereales, animales, flores, hongos, etc, favorecíamos. Es decir, que al fuego le debemos nuestra dominancia en el planeta y el desarrollo de nuestra inteligencia de la que tanto nos vanagloriamos.
Mis agradecimientos, señor de los elementos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario