martes, 17 de diciembre de 2019

Los hijos de la Papa


Hoy, mientras me desayunaba unas papitas con huevo, miré a los dos alimentos y vienen a mí, varios pensamientos, por un lado, la poca relación que encontramos ahora entre nuestra existencia y la naturaleza, tanto adecuamos a nuestros hábitats que hasta llegamos a pensar que nuestros alimentos los germinan en las fábricas o brotan de las latas o nacen de las máquinas que las moldean, no sólo eso, para muchas personas "la naturaleza" son sitios decorativos del mundo, que sirven para el solaz y esparcimiento de las personas que buscan su espiritualidad o ejercitar el cuerpo, otros menos drásticos asumen que la naturaleza, los bosques y eso que en conjunto llaman campo; son los sitios donde viven otros, a quienes por condescendencia y altruismo conservamos, pero que si se requiere para el desarrollo bien se podrían sacrificar.  Sin embargo nada de lo que hoy concebimos como vida, incluyendo la nuestra, sólo se puede dar sustentado por éstas interacciones, sí, las de la naturaleza, que la vemos como una masa amorfa de cosas que le gustan a los naturalistas, es sin embargo una fábrica que procesa y permite el procesamiento y distribución de los elementos vitales, el aire, el agua, el clima adecuado, la tierra, los minerales, las flores y frutos y todos nuestros alimentos, por ejemplo, podrás tener la mejor semilla transgénica y la maquinaria sofisticada para la siempre intensiva sobre planificada y sostenida artificialmente, pero si no llueve o si sube la temperatura dos grados o baja mucho, nada de esto serviría. 

De hecho, volviendo a mi desayuno, la domesticación animal y vegetal fue muy importante, pero son estas especies y su capacidad de adaptación lo que permitió que se convirtieran en la base del desarrollo social humano, sin esa posibilidad de seguridad alimentaria y disminución de las horas de atención a la búsqueda de alimentos nada de lo que exploramos, descubrimos o construimos ahora hubiera ocurrido, porque no tendríamos ni tiempo ni forma de compensarlo en nuestras vidas.  Es así que sin los bosques del Sudeste Asiático que permitieron la aparición y mantenimiento del Gallus vankiva con su versatilidad genética, hoy no tendríamos huevos en el desayuno.

Ahora al mirar a la papa, nos es imposible remontar el tiempo y retroceder un poco más de 8000 años y ver la alegría de los primeros y experimentales agricultores en los alrededores del Lago Titicaca, cuando vieron que estas plantas de papa, vivieron, que no se murieron como las últimas que trajeron del campo y empezaron a soñar a tener su alimento en la puerta de su casa.  O retornar al siglo XIV a ser testigos de uno de los más grandes hallazgos de los Europeos producido por el Navegante Cristóforo Colombo, que no es, un nuevo continente, porque no tuvo mucha conciencia de ello, ni las leyendas de oro y otros minerales, aunque seguro les interesó en demasía, sino de un tubérculo de apariencia irregular y color poco llamativo, tan simple al ver, que muchos temieron al principio de que se tratase de un raíz venenosa, o que el mayor visionario de esa época no hubiera sido un inventor si no el francés Antoine Parmentier que demostró las virtudes de la papa y convenció a sus compatriotas a su cultivo, de hecho el clásico pastel de papa en Francia lleva su nombre, debido a que este tubérculo de simple forma y adaptable a los suelos Europeos, salvó de la hambruna en una época saturada de conflictos sociales, que curiosamente también disminuyeron con la aparición de la papa en las mesas.

Por lo que, mirado de forma pragmática, la papa, salida de la naturaleza como todos los demás alimentos del mundo, permitió el desarrollo de lo que hoy nos permite, erróneamente, creer que nuestras vidas son lo que nosotros creemos y creamos sin depender del medio ambiente.  Siendo que al final de cuentas somos, unos hijos de la papa.       

jueves, 26 de septiembre de 2019

NEOGÉNESIS


Nadie pudo haber imaginado cuanto cambiarían sus vidas luego del gran incendio, no pudo haberse presagiado que nada sería igual después de él.  Al principio se pensaba que sería un evento más, que una vez llegadas las lluvias se convertiría en un tema sin importancia, que los avatares políticos, tal vez algún escándalo amoroso o feminicidio cubrirían el interés de las poblaciones mundiales siempre enfrascadas en las dinámicas de sus ciudades, buscando el sustento o el ascender de empleo o temiéndole al crecimiento de la delincuencia a la inseguridad laboral. La bolsa de valores de Wall Street no pudo vaticinar que su cierre estaba tan cercano, que todo cuanto creíamos importante y valorable perdería o cambiaría de valor ante la innegociable realidad de la subsistencia, donde grandes y fuertes, oligopolios y empresas se reducirían a personas con un futuro apenas visualizable ante el gran desastre.

Tres años fueron suficientes para que lo inagotable muestre su escases, para que expertos, gobiernos y empresas admitan que todos los oscuros presagios sobre el futuro de la humanidad eran reales y no sólo la fiebre de alarmistas. Tenía que caerse el techo para ver la gotera.

Fue viernes cuando la ONU lanza un discurso tranquilizador, o que intentó serlo, como siempre la ONU tratando el status quo, la pasividad, el mantener los grandes negocios cuidados y a los otros tranquilos. Pero aquella mañana no era otra más, no era una mañana que admitiría el discurso insulso y vacío, si acaso no lo son todos.  Tembló la tierra, los vientos eran desconocidos y furiosos.
Nadie sabía dónde ir, el llanto no alcanzaba, habíamos superado la barrera del dolor, donde se buscaba un refugio para la vida propia, y el refugio más difícil de encontrar era el de la tranquilidad interior, pasamos de especie dominante a especie perseguida, por la misma naturaleza que cobraba otra forma, con todos sus brazos, con todas sus caras.

Daniela se encontraba mirando por la ventanilla de la casa de nuestro abuelo mientras yo la miro y escribo éstas líneas, vemos como llega ésta columna de fuego y agua, sabiendo que no hay nada que podamos decir, hacer o proponer que cambie nada, o mejor dicho que evite, que todo cambie.


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lunes, 22 de abril de 2019

El FUEGO Y EL ÉXITO HUMANO

No uno, si no, el MAYOR hallazgo o descubrimiento o habilidad de la especie humana, no fué para nada, llegar a la luna, de hecho sin este hallazgo los 3 representantes del planeta tierra, ni siquiera hubieran existido.  Para los que ya se dieron cuenta, felicidades, son dignos sapiens del género Homo.

El fuego, descubrirlo, manejarlo, usarlo, ha hecho de nuestra especie, la especie superior, sin exageración, de hecho muy pocas veces se le da el crédito que merece a éste elemento en nuestra evolución.  Pero de entre sus más grandes aportes, nos ha dado, como especie, un poder mágico un paso hacia la libertad alimenticia, exacto, la cocción de los alimentos, si este paso posiblemente aún viviríamos de frutos, algunos insectos y algunas carnes. Limitando nuestra vivencia y capacidad de exploración a sólo los sitios donde aprendimos a usar estos limitados alimentos que podríamos comer crudos.  Además nos permitió otro poder mágico, modelación del entorno, creamos nuestras pampas, y elegimos a que cereales, animales, flores, hongos, etc, favorecíamos.  Es decir, que al fuego le debemos nuestra dominancia en el planeta y el desarrollo de nuestra inteligencia de la que tanto nos vanagloriamos.  

Mis agradecimientos, señor de los elementos. 

martes, 2 de abril de 2019

EL MINDFULNESS Y SHERLOCK HOLMES

El Señor Arthur Conan Doyle crea uno de los personajes más icónicos del siglo XX, el apreciado y pragmático Sherlock Holmes, un detective (anglicismo que viene de detectar o encontrar), con una curiosa y desarrollada habilidad de observación y generación de supuestos y conclusiones intermedias a partir de rasgos individuales que unía con la premisa de que ningún hecho, acto o evento es aislado y casual si no que todo proviene en cadena como parte de algo, como un hilo rojo formado por los detalles que se esmeraba en buscar.  La primera pregunta que surge es si este personaje de ficción es posible en la vida real, si alguien común y corriente sin necesariamente entrenamiento SWAT o de la CIA o cualquiera de estas instituciones misteriosas de inteligencia militar.

La buena noticia es que ante las evidencias, la respuesta es sí, sí es posible, de hecho en la historia podríamos encontrar personajes como el célebre Da Vinci, Shakespeare, Eduardo Galeano y muchísimos otros que notoriamente han desarrollado, utilizado y disfrutado de ésta prodigiosa habilidad.  Ahí es donde surge la segunda pregunta obligada, como desarrollarla, y nuevamente la pregunta es positiva. De hecho en este momento de dinamismo social, comercial mundial hay muchos caminos, técnicas, ejercicios, rutas de vida para desarrollarla, en mi opinión un primerísimo paso es el estar presente, efectivamente, la mayor parte del tiempo nuestra atención no está donde está nuestra presencia, mucha parte del tiempo de vida despierta la pasmos en nuestras interminables conversaciones mentales, en el pasado o en el futuro.  Y sorpresa, hay muchísimos libros y conferencias y un largo etc. que se enfocan en esta práctica, cuyo nombre de modo como una técnica de meditación activa, por llamarlo de otra forma, es el tan mentado Mindfulness, que se presenta como una forma de meditación que usa las ancestrales enseñanzas de sabios pensadores, que coinciden en la misma idea, es importante estar en cada momento, sentir tu respiración, percibir los sonidos, colores, olores que te rodean, es saludable vivir conectado a los sentidos, palpar al mundo, es decir que con una disciplina y/o hábito así, fácilmente podrías lograr, si desarrollas también la deducción, lo que lograba nuestro entrañable Sherlock Holmes.